Se pueden distinguir entre dos tipos básicos de corrosión: la corrosión generalizada o corrosión uniforme y la corrosión localizada.
La corrosión generalizada afecta más o menos por igual a todos los puntos de la pieza. La corrosión general solo se observa en puntos concretos. En general, la localizada supone perdidas pequeñas de material, pero sus consecuencias son peores.
La corrosión general permite un mayor seguimiento y previsión, ya que la corrosión localizada es menos previsible y su evolución es mucho menos regular.